Teatro y humor
Alhama de Murcia
El chico de la última fila, de Juan Mayorga, llega a Alhama de Murcia de la mano de Los Menos Teatro–ICA. Una obra que combina teatro y reflexión a través de una historia relacionada con la educación, la familia, la escuela y la literatura. La obra parte de la relación entre un profesor de literatura y uno de sus alumnos, a partir de una redacción que despierta el interés del docente y abre la puerta a una historia cada vez más compleja.
Teatro y humor
Alhama de Murcia
Alhama de Murcia propone para el público infantil el musical “Hércules y la fuerza del destino”, una producción de Saga Producciones basada en las aventuras del héroe de la mitología griega. Un espectáculo familiar que combina música, interpretación y fantasía para acercar a los más pequeños la historia de Hércules y sus aventuras.
Monumentos
Cartagena
El descubrimiento del Teatro Romano de Cartagena constituye uno de los acontecimientos más importantes en la arqueología de la ciudad. Se trató de un hecho fortuito ya que no había ni referencias escritas ni datos arqueológicos, que pudieran evidenciar su existencia. El devenir del tiempo hizo que este mismo espacio fuese utilizado para diversos usos y sirvió de emplazamiento a distintas edificaciones. En el siglo V se trasformó en un complejo comercial sobre el que posteriormente se instaló un barrio comercial de la época bizantina y sobre él hay estructuras de la época islámica de los siglos XI y XII. Tras la conquista castellana, se configuró como uno de los barrios más populosos de la ciudad donde se construyó la antigua Iglesia de Santa María (Catedral Vieja). El Teatro Romano de Cartagena está situado en el Cerro de la Concepción, la colina más alta de las cinco que configuran la topografía de la ciudad. Este emplazamiento, muy habitual en la época, facilitaba la construcción del graderío aprovechando la propia roca del monte. Su orientación norte lo protegía de los vientos del sur y le confería una excelente acústica. El estudio de los diversos elementos hallados permiten datar su construcción a finales del siglo I a.C., coincidiendo con la época de mayor apogeo urbanístico de la colonia. El graderío o cavea, articulado en tres sectores horizontales, tenía una capacidad aproximada de 6.000 espectadores. El frente escénico cerraba el graderío y estaba articulado en dos pisos decorados con columnas. La variedad cromática de los materiales de los que estaba hecha (mármoles blancos, rojizos, bloques de arenisca amarillenta revestidos de estuco) y el rico programa ornamental le confirieron gran belleza. En la actualidad, el proyecto del arquitecto Rafael Moneo incorpora este monumento dentro a un proyecto integral que queda conformado por el Museo del teatro romano (Palacio de Riquelme), la iglesia de Santa María la Vieja y el Teatro Romano, como última y más notable pieza. Si desea saber más sobre el Teatro Romano pinche aquí
Monumentos
Moratalla
Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil de este pueblo, y acoge en la actualidad la mayoría de actos culturales que se dan anualmente en esta villa. Se construyó a principios del S. XX sobre un jardín llamado “La Glorieta”, que a su vez había sustituido a la plaza de toros decimonónica situada junto al Hospital de San Camilo (hoy Cuartel de la Guardia Civil). Tiene un aforo para 354 personas.
Monumentos
Caravaca de La Cruz
El Bañadero, así se conoce este edificio. Y es que cada 3 de mayo se produce un ritual que da comienzo a las fiestas en honor a la patrona de la ciudad. El edificio es de estilo barroco y tiene una planta hexagonal inscrita en una circunferencia en la que se distinguen cuatro cuerpos: el pódium, en que se apoya el edificio y del que sobresalen los pilares; la cúpula sobre tambor está cubierta de teja árabe y, por último, la linterna dotada de seis vanos. La obra es de José López. Su construcción se inició en 1762 y concluyó en 1801.
Monumentos
Totana
Templo remodelado del antiguo Convento de San Buenaventura y Convento de los padres Capuchinos, religiosos que regentan dicha parroquia. Originariamente este convento se construyó en el siglo XVII cuando se instaló allí una comunidad de frailes franciscanos Alcantarinos (1604), que permanecieron en él hasta la desamortización del siglo XIX. A finales de ese mismo siglo un sacerdote totanero adquirió el convento y lo donó a la Orden Capuchina, que desde entonces ha ejercido en Totana una importante labor pastoral y social. Es interesante conocer esta iglesia donde encontraremos pinturas de sabor modernista junto a otras de larga historia. En su interior conserva una cripta del siglo XVII. En el altar mayor destacan dos lienzos, obra del pintor valenciano Senen Vila: la imagen de las Tres Avemarías y unas vidrieras diseñadas por el padre Rafelbuñol. Sus capillas construidas de mampostería ofrecen una agradable sensación de devoción y fervor religioso, como también la cripta que se encuentra bajo la capilla de la comunión.
Monumentos
Totana
Diversas capillas completan su estructura. Comenzaron a construirse a partir de 1580, siendo una de las más relevantes: la de San Ildefonso (1580), en la que destaca el retablo de la imposición de la casulla por los ángeles al santo titular (tallado en madera). Es, éste uno de los pocos retablos renacentistas de la Región de Murcia que, dedicado a la advocación de San Ildefonso fue encargado para engrandecer la capilla familiar del regidor Alonso Ramos. Otra interesante capilla es la de Ntra. Sra. del Rosario (1664), cuyo primitivo retablo fue realizado por Antonio Caro, conviene visitar también la del Bautismo, la de San Antonio Abad y la de los Dolores. Este templo alberga una magnífica techumbre mudéjar realizada por el lorquino Esteban Riberón. En el altar mayor se encuentra un retablo barroco (1672) con columnas salomónicas, en cuya decoración destacan las hojas de parra. Es obra de Antonio Caro El Viejo. En su interior podemos contemplar imágenes de destacado valor artístico y religioso, sobresale la de Santa María Magdalena, atribuida a Francisco Salzillo. La talla del titular Santiago, patrón de Totana, es obra de González Moreno. En 1780 se construyó el camarín donde se ubica esta hermosa escultura.
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Lorquí
El tempo parroquial de Santiago Apóstol fue levantado entre 1765 y 1799 por Pedro Gilabert, artista que trabajó en la terminación de la torre catedralicia. Su estilo responde a los modelos arquitectónicos del momento (planta de cruz latina con cúpula sobre pechinas) pero lo singulariza una exquisita decoración neoclásica donde las ráfagas de luz, diversa simbología y cabezas de querubines llenan sus bóvedas, pechinas y cornisas. Destacan los signos alusivos al apóstol Santiago. Se restauró en su integridad en la década de los noventa tras un largo y costosos proceso.