Anchoa y boquerón: el matrimonio mejor avenido
Hablemos claro: el matrimonio no es la tapa más vistosa de la barra ni entra por los ojos como una marinera bien montada. Tampoco llega humeando como un caballito recién hecho y ni tiene ese punto de plato con peso. Pero resulta que te la comes y ahí cambia el cuento por completo.
El matrimonio tiene algo que nos gusta mucho y es que juega al despiesta, parece poca cosa y luego resulta que no.
Una anchoa, un boquerón en vinagre y una tapa que, cuando está bien hecha, es gloria bendita.
Qué lleva
Pues lo dicho: una anchoa en salmuera y un boquerón en vinagre. A veces sobre pan, a veces sin él. A veces con un remate que sobra un poco y otras veces limpio, como tiene que ser. Pero la base no cambia.
Y la base, sinceramente, está muy bien pensada.
La anchoa aporta sal, potencia y ese punto casi adictivo que tiene cuando es buena. El boquerón refresca, limpia y le mete al bocado un punto ácido que le viene de maravilla. Uno empuja, el otro equilibra. Uno aprieta, el otro afloja. Y entre los dos montan una tapa de escándalo.
El nombre no puede estar mejor pensado
Aquí no hay misterio, se llama matrimonio porque va de dos que, juntos, funcionan. Y la verdad, cuesta discutirlo.
Además, es un nombre que ya se ha ganado su sitio en la barra. Tú lo pides y nadie se queda pensando, todo el mundo sabe a qué te refieres. Y eso es lo que tienen las tapas que de verdad forman parte de una cultura de aperitivo.
Parece fácil. No lo es tanto
Aquí también conviene decirlo: un mal matrimonio es una tristeza. Si la anchoa está demasiado basta, arruina el bocado; si el boquerón está flojo, desaparece; si el pan estorba, mal y si una cosa se come a la otra, peor.
Por eso esta tapa, que parece tan simple, también tiene su punto fino. No vale con juntar dos cosas y arreando, hay que saber en qué proporción van, qué papel juega cada una y cómo hacer que el conjunto no se quede en una ocurrencia. Cuando sale bien, sale muy bien y cuando sale regular, lo notas a la primera.
Muy de Murcia, muy de aperitivo
El matrimonio tiene algo muy de aquí, muy de barra, muy de pedir varias cosas y saber que esta va a caer en la lista. Muy de ir con una cerveza, un vermú o lo que toque y montar una mesa donde haya producto, sal, ácido y ganas de seguir disfrutando del tapeo.
No será la tapa más famosa fuera, pero dentro de nuestra forma de entender el aperitivo tiene todo el sentido del mundo, porque en Murcia las cosas pequeñas se disfrutan a lo grande.
Una anchoa, un boquerón y una tapa que, aunque pequeña, da muchísimo juego. Y eso en una barra de la Región de Murcia vale oro.
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